En 1995, el Ministerio de Educación y Ciencia del Gobierno presidido por Felipe González invitó al sociólogo norteamericano James Petras a pasar una temporada en España y elaborar un ensayo sobre la modernización del país gracias a las políticas aplicadas por el PSOE desde 1982.
Petras encabeza, junto a su amigo el socio-lingüista Noam Chomsky, un sucedáneo intelectual y académico conocido como New Left –Nueva Izquierda–, cuyos prejuicios nada tienen de nuevo y se resumen fácilmente en: anticapitalismo a ultranza, antinorteamericanismo por principio, y comprensión incondicional de cualquier déspota o iluminado que se enfrente a la forma de vida occidental. Lejos de predicar en el desierto, las posiciones de esta nueva izquierda de toda la vida gozan de prestigio académico, dentro y fuera de Estados Unidos, y a sus invectivas anti-sistema no les faltan devotos altavoces en una y otra orilla del Atlántico.
Bajo esta aureola de izquierdista renovador, pero con el bagaje mental de un marxismo impasible ante la experiencia de su horror y su fracaso en la Historia, llegó Petras a España en 1995, becado por el Gobierno socialista. El CSIC le dio recursos y facilidades administrativas para el encargo de un informe que los jerarcas del Gobierno González debieron pensar que, viniendo de uno de los suyos, sólo podía concluir en un sonoro espaldarazo intelectual a la etapa socialista. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas se comprometió con el sociólogo-activista a publicar solemnemente el resultado de su investigación sobre España.
Seis meses después, Petras entregó a sus patrocinadores un informe demoledor cuya conclusión fundamental es que "la supuesta modernización de la economía española bajo los auspicios del régimen socialista de Felipe González ha tenido un efecto profundamente negativo sobre la vida socio-económica, política y cultural de la clase trabajadora y, en particular, sobre la familia y los trabajadores jóvenes".
Después de seis meses de entrevistas con trabajadores de dos generaciones distintas, el ilustre becario compone el siguiente retrato de la sociedad española dirigida por el PSOE:
"Bajo los auspicios del régimen socialista, la intervención del partido en la sociedad civil, la mano dura del Estado y los políticos electoralistas minaron las organizaciones locales; los sindicatos socialistas se volvieron, en la práctica, apéndices del Estado".
"La Generación de trabajadores más jóvenes, que llegaron a su mayoría de edad política en un periodo de corrupción política masiva que lo ha impregnado todo (cuando los partidos socialista y nacionalistas competían por socavar la seguridad en el empleo), expresan desconfianza general, cuando no repugnancia, a los partidos y los políticos, al tiempo que se centran en actividades privadas".
"La hostilidad a la política de partidos es universal y refleja la brecha cada vez más honda entre las élites políticas dominantes y la masa de trabajadores atomizados; especialmente los jóvenes, empleados temporales y parados".
"La mayoría de los trabajadores mayores, con una memoria colectiva del periodo pre-González, son mucho más conscientes de la responsabilidad política del régimen socialista, que ha provocado inseguridad laboral, falta de trabajo y empleo precario".
"La cultura cívica se ha eclipsado. La política clientelar, la corrupción política generalizada, la implicación del Gobierno en escuadrones de la muerte, forman parte de los comentarios cotidianos en los medios de masas. El declive de la ética desempeña un papel importante en el desgaste del interés por la actividad política entre los jóvenes, y refuerza su imagen de que los políticos sólo se ayudan a sí mismos. La falta de medios de comunicación alternativos y la dominación de los media por los regímenes socialista y nacionalistas limitan el flujo de las fuentes de información alternativas y críticas".
"La cultura cívica emergente de finales de los 70 y principios de los 80 ha sido transformada en una cultura política autoritaria donde una reducida clase política ha marginado al grueso de la clase trabajadora de lo público y de la consulta política. El resultado es una generación mayor de trabajadores frustrada y ansiosa, y una generación marginada y apolítica".
El Informe Petras no se publicó bajo pabellón oficial. Los burócratas socialistas del Ministerio de Educación decidieron que era mejor sepultarlo bajo la montaña de escombros de sus principios. El Mundo y la desaparecida revista izquierdista Ajoblanco lo difundieron en 1996. Ahí quedó: un testimonio más de la degeneración de la democracia a manos del felipismo. Nueve años después, el memorando vuelve a circular por la Red, recuperado por sindicatos y organizaciones de izquierda. Su relectura, inducida precisamente por los aliados y servidores de la táctica de pancarta y agitación que llevó al PSOE a asaltar el poder el pasado 14-M, convierte a un pensador totalitario como Petras en un involuntario cronista del futuro que hoy regresa a España, con la investidura de Zapatero y la rehabilitación del felipismo puro y duro, en puestos claves de la gobernación nacional.
Hay que saber aceptar la crítica para cuando hubo razones, y dejar de criticar cuando las deja de haber. En 8 años el PSOE habrá aprendido de los errores del pasado, ¿podéis esperar a que haya razones de verdad para criticar?
Posted by: Borja Herrera en: Agosto 23, 2004 11:09 AMSe van a llevar hasta los calzoncillos de los huerfanos del benemerito cuerpo, acepto apuestas
Posted by: jvalero en: Abril 15, 2004 10:39 PMSeneca,parece quie te persigo.
Me figuro que cambiaqran las fechas y diran que sobre el periodo de Aznar.(piensa mal y acertaras).
¿Pero por qué es rescatado por los sindicatos y organizaciones de izquierda?
Posted by: seneca en: Abril 15, 2004 01:40 AM¡Coñe! ¿Los socialistas también eran autoritarios? No me lo puedo de creer....
Posted by: Daniel Rodríguez Herrera en: Abril 14, 2004 08:03 PM